Rayuela (Julio Cortázar)

Literatura y otros demonios
Rayuela
Rayuela (Julio Cortázar)
Julio Cortázar
Pont des arts. Rayuela (Julio Cortázar)
Pont des Arts con el Instituto de Francia al fondo

Rayuela, Cortázar y Le Pont des Arts

Rayuela, Cortázar y El puente de las Artes. He elegido estas tres imágenes porque creo que reflejan, resumen más bien, buena parte de lo que es Rayuela. No. Una de las cosas, de las muchas cosas, que puede ser Rayuela. Una portada recortada que apenas insinúa el título y el autor, una imagen del propio autor interrogando al observador con su mirada y El puente de las Artes, que une el Instituto de Francia y el Museo del Louvre, y es punto de partida de la novela, al menos en dos de los modos de lectura recomendados por Julio Cortázar y uno de los elegidos por mí para esta primera aproximación a Rayuela, esto es, del capítulo 1 al 56.

De todas las posibles Rayuelas

Guía para leer Rayuela (Julio Cortázar)
Guía de lectura

En palabras del autor, Rayuela se puede leer de cuatro maneras diferentes. La primera de ellas comienza en el capítulo 1 y termina en el 56 rematado por tres estrellitas que así lo indican. La segunda comenzaría en el capítulo 1 y terminaría en el 155. La tercera se regiría por el cuadro de la imagen y por último existe, insisto según el autor, la posibilidad de leerla en el orden que al lector se le antoje. Obviamente el resultado obtenido en cada caso será distinto. En buena lógica y siguiendo el dictado de mi mente un tanto cartesiana, esta reseña está basada en la lectura de la novela en la primera de las modalidades citadas.

A modo de introducción

En primer lugar quiero decir que el impulso que me ha llevado a leer Rayuela, en esta primera aproximación, ha sido la curiosidad. La curiosidad por una obra culmen de la literatura en español, objeto de múltiples juicios, origen de leyendas y en muchos casos novela de culto. Así que me he dicho, ¿por qué no? A riesgo de hacerme spoiler a mí mismo, adelanto que no me ha defraudado. De entrada debo agradecerle el haberme enseñado tanto sobre jazz, puesto que, sobre todo los primeros capítulos,                                                                            están plagados de referencias a músicos de jazz y claro, spotify mediante, la tentación de escucharlos a todos ha sido demasiado fuerte. Puedo decir que he descubierto auténticas joyas. Por otro lado, me ha permitido callejear por mi ciudad favorita con una intensidad y detalle que han aportado a su lectura un placer adicional, llegando en ocasiones a sentir la lluvia calando mis zapatos sobre la calle adoquinada. A pesar de compartir protagonismo con Buenos Aires, por momentos he tenido la sensación de que Rayuela no podría existir sin París. Por supuesto, para mí, París es todavía mejor tras la lectura de la novela.

Chica Rayuela (Julio Cortázar)r)
Así imagino yo a la Maga. Apoyada sobre la balaustrada del Pont des Arts

«¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya de su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua…». (Cap 1)

París en Rayuela

Entrando en materia

La presente reseña corresponde a la edición de Cátedra   (Letras Hispánicas) de Rayuela, a cargo de Andrés Amorós. Una cuidada edición en tapa blanda de 746 páginas,  anotada con mimo y con un pequeño mapa al final del libro, de las principales calles de París por las que discurre la novela. Como es habitual en esta editorial, una edición sencilla pero robusta que resiste con nota el constante trajín al que ha sido sometida en el proceso de lectura, repaso, búsqueda y recuperación de pasajes. 

La historia de esta rayuela, (la leída desde el capítulo 1 al 56), es la historia de una búsqueda. Como no hay búsqueda más amarga que la que sucede a una pérdida, la novela podemos decir que transcurre, en ese aspecto, en tres actos. Bien podrían llamarse; mientras la pierdo, cuando la he perdido y cuando no sé que la busco. También es un juego, una rayuela, en la que llegar de la tierra al cielo a base de golpear con el pie una piedra no se le da nada bien al protagonista.

¿A quién pierde y a quién busca Horacio Oliveira?

La búsqueda en Rayuela (Julio Cortázar)
¿La Maga?

La Maga. En mi opinión la verdadera protagonista de la novela. La considero protagonista, tanto o más que a Horacio Oliveira, por la sencilla razón de que la ocupa en toda su extensión, tanto cuando aparece en ella como cuando no lo hace. Es como una fina gasa de tul que la envuelve desde la primera frase de la obra, «¿Encontraría a la Maga?», hasta el final del capítulo 56, justo antes de las tres estrellitas que indican el final de la  novela, en lo que yo he convenido en llamar, el modo 1.

Del lado de allá

¿Qué es el lado de allá? El lado de allá es París. Son los primeros 35 capítulos (que no cunda el pánico, son cortos en general), y son los dedicados a narrar la historia de Horacio y la Maga, El club de la Serpiente y sus miembros. Unos miembros pagados de sí mismos, imbuidos de una superioridad intelectual auto atribuida y en constante conflicto con la Maga a ese respecto. Un conflicto del que ella no participa excepto como convidada de piedra. Por otro lado y en el mismo a la vez, Horacio, cortado por el mismo patrón y frecuente «afeador» de las carencias culturales de la Maga, quien no duda en ponerlas de manifiesto a la menor ocasión. Luego está la Maga. Su libertad, su alegría de vivir, su amor por Horacio, la muerte de su hijo y ese aire irredento de mujer nada dispuesta a ser lo que se espera de ella. Delicioso el capítulo 28. Este es un poco más largo.

París. Rayuela (Julio Cortázar)
París

Del lado de acá

El lado de acá es Buenos Aires. El lugar al que regresa Horacio tras la muerte del hijo de la Maga. Ella desaparece y él pasa noches en las calles de París desde donde es deportado a Buenos Aires. Allí comienza otra novela. Recibido en el puerto por su amigo Traveler, que pese al apellido nunca había viajado a ningún sitio y su mujer, Talita, a la que no Horacio no conoce, comienza una extraña relación entre los tres y la abnegada Gekrepten, antigua novia de Horacio y con la que se aloja provisionalmente. Desde el mismo momento de su llegada, Horacio comienza a ver a la Maga en Talita. A pesar de la aparente normalidad, nada de lo que ocurre en adelante se puede considerar como tal. Angostos espacios residenciales, un circo y un hospital psiquiátrico conforman el decorado acá.

Buenos Aires Rayuela (Julio Cortázar)
Buenos Aires

De otros lados (capítulos prescindibles)

Prescindibles en la propia definición del autor, se convierten en los ingredientes de las otras Rayuelas. He comenzado la lectura de la novela siguiendo el cuadro guía como primera alternativa a la lectura, digamos, más ortodoxa. Cuando haya concluido la lectura, no sé si la reseñaré como tal, pero sí prometo comentarla. Tal vez lo haga como ampliación a esta reseña. Quién sabe. De todos modos por lo que llevo leído hasta ahora, tengo la impresión de que estos capítulos son algo así como la miga filosófica de los otros. Lo que no se lee en la letra de esos capítulos de allá y de acá, lo despliega Cortázar en estos, haciendo así el bizcocho literario mucho más esponjoso. 

¿Por qué merece la pena leer Rayuela?

Lo primero que se me ocurre es responder ¿por qué no? Es una respuesta instintiva pero creo que no es honesta del todo. Tal vez haya más respuestas primarias que justifiquen no hacerlo que al contrario. En mi caso, supongo que el de muchos aficionados a la literatura, Rayuela siempre ha estado ahí de un modo u otro. En los libros de texto, en los debates literarios, en el boom de la literatura latinoamericana en los años 60 y cómo no, en la interminable lista de la ignominia de los autores privados del Nobel de literatura. Así que solo por eso, nada más y nada menos que por eso, vale la pena darle una oportunidad.

El camino

Qué importa cuál sea el destino final si el trayecto lo justifica todo. Esta es una de las razones por las que en mi opinión merece la pena leer esta novela. Capítulo a capítulo, parada a parada, construye una historia en ocasiones ligeramente velada por el paisaje deslumbrante de las palabras, de las frases, de las figuras como le gusta decir a  Horacio Oliveira.

El juego

Más allá de que la rayuela es un juego de habilidad en el que se trata, grosso modo, de llegar desde la tierra al cielo, Rayuela también lo es. Es un juego donde el autor deja casi libre al lector para que este elija el camino que quiere seguir y disfrute de los diferentes paisajes que el trayecto depara. En el camino elegido para esta reseña, el juego nos depara una deliciosa mezcla de ingredientes emocionales que conducen invariablemente a la pérdida y a la búsqueda.

Placer

Nada más y nada menos que por placer. ¿Acaso se puede pedir más al hecho de leer? Sentir cómo cada palabra en el lugar adecuado, junto a otras con las que comparte condición, logran componer auténticos cuadros de vibrantes colores a través de los cuales las escenas cobran sentido, acaba convirtiéndose en rutina en esta novela.

«Él anda por ahí como otros se hacen iniciar en cualquier fuga, el voodoo o la marihuana, Pierre Boulez o las máquinas de pintar de Tinguely. Adivina que en alguna parte de París hay una llave; la busca como un loco. Fíjese que digo como un loco. Es decir que en realidad no tiene conciencia de buscar la llave, ni de que la llave existe». (Cap 26)

Una muestra de lo que hablo.  Esta pequeña descripción que de Horacio Oliveira hace uno de los miembros del Club de la Serpiente, me hizo recordar algo que con frecuencia he sentido respecto de París. La sensación de que esta ciudad alberga algo que una vez que lo descubres  permite que te conviertas en eso que tanto deseas. Me temo que no es fácil lograrlo.

Próximamente

AAquí hay demasiada gente

Un cambio de registro. Llegué hasta esta novela a través de la revista Quimera en su edición correspondiente a los meses de julio y agosto de 2022.  Me gustó la reseña y el tema que aborda. Algo en lo que estoy seguro que todas las personas a partir de cierta edad hemos pensado: la jubilación. Como es de esperar, la novela no aborda el tema de una  manera, digamos ortodoxa, sino a través de una historia que a tenor de los apuntes proporcionados por la revista y por la propia editorial promete ser divertida además de aportar cierto aire fresco a la literatura actual. De todos modos  todo esto no deja de ser algo apriorístico pendiente de confirmación tras su lectura.  Esta especie de justificación de su inclusión en el club de las novelas reseñables, no deja de ser eso, la explicación del por qué un autor desconocido y una pequeña editorial han llamado mi atención. Dicho lo cual, nos vemos en Aquí hay demasiada gente.

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